08.02.10

La historia de un micro

Enviado a Podcast a las 21:15 de Javier Romero

Érase una vez un micrófono guardado en una mochila que decidió escaparse porque descubrió una tierra de gente dispuesta a contar sus historias que se había reunido para celebrar unas jornadas podcasteras en Murcia.

El micrófono llamó la atención de los presentes y, sin que su dueño mediara palabra alguna por él, comenzó a mostrarse orgulloso cual Pavo Real para que los podcasters le cogieran y se dedicaran a hablar. No hubo acuerdos ni reglas sobre temas, así que cada uno de los protagonistas podía decir lo que quisiera, sin percatarse del extraordinario y maravilloso meme que lograron crear.

Así, el micrófono viajó por toda la mesa, desde el principio hasta el final, para volver al mismo punto de donde había partido. Y, damas y caballeros, sorprendentemente hay un archivo sonoro que demuestra que el viaje fue realizado. Aquí tenéis el audio que describe la historia de un micro.

Desde aquí lo podéis escuchar (11 minutos):  audio.
O podéis descargaros el fichero mp3.

04.01.10

La cultura Trivial no mola

Enviado a General, Opinión a las 16:39 de Javier Romero

Como dice Rafa Osuna en su blog cabreados, en casi todos los escritos sobre productividad recomiendan apuntar cualquier cosa que debas recordar para liberar la mente de asuntos que no necesitan estar guardados en la memoria. Nuestre mente es bastante chapucera, y por lo visto ya sabemos que la memoria es más traicionera de lo que pensábamos hasta hace poco (existen los recuerdos falsos, y la memoria nos juega muchas malas pasadas). Esta forma de actuación (escribir antes que memorizar) la aplaudimos con entusiasmo; permitimos que la mente se dedique a imaginar y a pensar, a crear, a convertirnos en gente activa y optimista. Por supuesto, pienso que este enfoque es bueno. Sin embargo, me choca, y mucho, el hecho de que no usamos el mismo punto de vista para otras situaciones o, aún peor, alabamos justo lo contrario.

No hace mucho (no sé si sigue) emitían un programa donde debías demostrar si “sabes más que un niño de primaria“. Ningún adulto podía con los niños (independientemente de que se demostrara la existencia de “chimpanitos” para chivar las respuestas). El adulto salía con rostro abochornado por su incultura fehaciente. A esto le llamo yo un ejemplo de cultura Trivial.

Mandelbrot, matemático descubridor del conjunto más complejo (y a la vez más bello) de las matemáticas, persona hecha y derecha de 85 años, ha reconocido en más de una entrevista, que no se sabe las tablas de multiplicar de memoria. Si fuera un viejecito anónimo, nos echaríamos las manos a la cabeza ante tamaña afrenta, pero … Mandelbrot es matemático, brillante, mundialmente reconocido … y no se sabe las tablas de multiplicar … ¿Qué está pasando? Pues pasa lo que tiene que pasar, que nos las aprendemos con canciones pero que, ante la falta de uso, dudamos y nos equivocamos. Entonces, ¿no podemos realizar cálculos mentales? Por supuesto que sí, y además es necesario: podemos llegar a los resultados correctos que nos dan las tablas de multiplicar usando sencillas sumas (y restas) y aplicando las propiedades conmutativa (ya sabemos que uno más dos es igual a dos más uno) y asociativa; seguro que así fallamos menos aunque posiblemente tardemos algo más en llegar al resultado.

Lo que estoy tratando de decir es que llevamos años premiando la memoria pura y dura en nuestro desarrollo intelectual obviando la importancia del raciocinio y, curiosamente, Internet nos está permitiendo alcanzar una gigantesca libreta de notas que nos libera del ejercicio mecánico (y erróneo) de memorizar, aunque paradójicamente la libreta tiene muy mal cartel. Ahora bien, al igual que nuestra memoria, esta libreta global también puede llevarnos a cometer errores. Entonces, ¿cuál es el camino? Para mí, el camino es buscar información y contrastar, racionar, pensar y preguntar. No me sirve de nada saberme de memoria los 10 ríos con más caudal porque puedo buscar en la libreta. ¿Me sirve para aprehenderlo? No, fallaré seguro. Prefiero saber que puedo buscarlo y encontrarlo en cualquier momento (usando el suficiente raciocinio para contrastar la veracidad de los datos) minimizando el riesgo de equivocarme. Y, sin embargo, se premia el otro modelo, el de la memoria; nos fiamos y premiamos al que nos lo suelta como si fuera la lista de la compra (aunque sean datos incorrectos) que al que se dedica a buscarlo y a informarnos de su razonamiento.

Siempre he preferido realizar exámenes donde el profesor nos dejaba llevar cualquier libro o apunte que quisiéramos. “Es que no nos va a preguntar de lo que viene en los apuntes“, decían algunos. Había un profesor de una asignatura de matemáticas que nos permitía hacernos una chuleta con todas las fórmulas y, si la veía suficientemente resumida, incluso daba una puntuación más alta. ¿Por qué? Porque las fórmulas son las herramientas, pero si no conocemos la forma de usarlas, no seremos capaces de solucionar problemas. Y para solucionar problemas, debemos tener la mente lo más despejada posible, sabiendo que las herramientas están a nuestra entera disposición y podemos hallarlas en la libreta para usarlas en cualquier momento.

La cultura Trivial lo único que hace es dar una impresión temporal de conocimiento; pero lo que no somos capaces de percibir es que este conocimiento se perderá en el tiempo, como lágrimas en la lluvia … Mmm, ¿a qué me suena esto?

02.12.09

El divide y vencerás del podcasting

Enviado a Opinión, Podcast a las 17:09 de Javier Romero

Esta mañana, como hago de vez en cuando, me he dispuesto a escuchar Dame la Voz (de ahora en adelante, DLV) en el trabajo. Estando o no de acuerdo en sus debates, disfruto de su escucha y me apetece estar atento a lo que dicen. Lamentablemente, en el trabajo suelen darme precisamente eso, trabajo, así que debo pausar el audio de vez en cuando. Esta es una ventaja indudable de los podcasts, ya que me permiten seguir el hilo de la conversación o incluso retroceder un poco si me he perdido, ventaja que la radio nunca te aportará. Sin embargo, esta misma ventaja me ha ocasionado la molestia de tardar casi cinco horas para escuchar un programa que no llega a la hora. Si bien me ha permitido atender todo el debate, me ha cansado el hecho de no haber podido escuchar cualquier otra cosa, sea música o voz. En ese momento, he decidido analizar el problema. ¿Por qué una ventaja se convierte en incomodidad?

La conclusión a la que he llegado, y hace mucho tiempo ya que la pienso, es que creo que estamos intentando repetir comportamientos tradicionales de la radio convencional en una fórmula nueva, la del podcasting que es similar pero avanzada, con sutilezas que, al menos a mí, me da la sensación de que no estamos sabiendo aprovechar.

Parándome a pensar en un podcast de noticias, tipo DLV, me he planteado la duda de por qué debe seguir la fórmula radiofónica de debatir varias noticias en un mismo programa. Hagamos un paralelismo con el mundo de los blogs y el periódico: la prensa escrita es un conjunto de páginas con un orden de publicación más o menos organizado donde aparecen un montón de noticias variadas. ¿Ocurre eso en los blogs? No. Aquí el formato es distinto; se escribe sobre una única noticia, se etiqueta y se publica. Tú recibes en ese momento la información y decides si leerla o no, independientemente de que unos segundos más tarde recibas otra información de la misma fuente que sí te pueda interesar. Incluso, puedes llegar al blog buscando esa información sin necesidad de estar sindicado ¿Véis adónde  quiero llegar? ¿Por qué no en vez de un programa de una hora con, digamos, un debate sobre cinco noticias juntas no dividimos el audio en cinco, digamos, píldoras -qué poco me gusta la palabra pero en este caso define bien lo que quiero decir- repito, píldoras de 15-20 minutos con un único tema de debate por cada una de ellas? Pienso que con esta fórmula tendríamos varias ventajas adicionales:

Primero.- Yo elijo sobre qué información quiero escuchar el debate. Si por lo que sea no me apetece oir hablar de la primera información, simplemente ignoro la píldora y paso a la siguiente (¿no hacemos eso muchas veces con las canciones de un disco?)

Segundo.- El propio programa puede etiquetar de manera eficiente una píldora, y por tanto me puede facilitar la búsqueda de ese tema. Si quiero saber lo que los componentes de DLV opinan sobre la cría de berberechos, puedo buscar su píldora, escucharla y olvidarme del tema sin necesidad de buscar siquiera el tema sobre un audio de 50 minutos. Sobre este punto, cuando he debatido el tema por Twitter me han recomendado soluciones muy específicas y limitadas en cuanto a tecnología (notas usando GarageBand con AAC extendido, o formato ogg) y mi pregunta es: ¿por qué tengo que limitarme a usuarios de iTunes o de ogg? Quiero que sea posible que alguien usando su motor de búsqueda favorito pueda llegar a encontrar la píldora de DLV donde debata la información buscada, independientemente de los gadgets que esté usando. En este sentido creo que también plataformas como ivoox puede aportar un centro fácil de búsqueda de audios para contenidos claros.

Tercero.- Voy a aplicar el mismo formato a Kafelog. Sí, es un podcast que funciona, tiene su público, es divertido y muchas cosas más. Pero imaginad que soy un cinéfilo empedernido y llego a ellos; las críticas de Roberto Pastor me parecen muy buenas y disfruto con él, pero resulta que para llegar a su audio debo tragar una sección de móviles y otra de juegos que no me interesan ni lo más mínimo (es un caso hipotético, ¿eh chicos? no lo toméis al pie de la letra). ¿Por qué no separarlo más? Ellos incluso lo tienen más fácil que DLV, puesto que sí tienen un corte entre secciones y yo, contento, me descargo sólo las píldoras de Roberto; incluso puedo llegar a su crítica del peliculón Bitch Slap usando mi buscador y, ¿por qué no? atraer a gente que le interese el cine pero no los otros temas (gente que, me imagino, podrían no llegar a escuchar el podcast porque el comienzo con móviles no les gusta).

Lo que quiero dejar claro con esta reflexión es que quizá debemos comenzar a pensar de otra manera, a dejar atrás el continente para reforzar el contenido, como me ha remarcado Ictioscopio, y a olvidarnos de imitar comportamientos tradicionales que funcionan bien en radio, pero que en nuestro caso podrían estar limitándonos porque, no lo olvidemos, somos radio y algo más.

26.10.09

La monja mola

Enviado a General, Humor a las 10:53 de Javier Romero

Saul KripkeGödel se hizo famoso por su teorema de incompletitud e hizo temblar los cimientos de la lógica matemática y su filosofía. Partiendo de esta base, Saul Kripke (el hombre feliz de la foto) ha querido adaptar el teorema al lenguaje natural. Voy a intentar explicarlo poniendo un ejemplo.

La monja mola. Vamos a suponer que en esta oración aún no sabemos a qué o a quién puede referirse la monja. Debido a la incertidumbre de este planteamiento, realmente no podemos asegurar nada sobre la veracidad de la frase.

Para complicarlo un poco más, vamos a ponerle un nombre a la oración y, como os podéis imaginar, la nominaremos como la monja, y como es una frase que me gusta, que queda impactante, puedo asegurar que la monja mola. Cuando hable de la monja, en realidad quiero decir que la frase que he construido mola.

Tenemos pues una frase autorreferente que me indica que, como tal, mola porque ella misma así lo dice, con lo que cobra el sentido que yo quería darle de que realmente mola (¡y es verdad!), y de esta manera evito la paradoja lógica de las que tanto hablaba Bertrand Russell.

GödelSi no habéis entendido un pijo, es normal, yo tampoco lo entendí. Menos mal que en una cena en las IV jornadas de podcasting de Murcia Rafa, José Antonio, Esteban y Dani me lo hicieron entender (eso creen ellos). Y lo cierto es que esta entrada no hubiera sido posible sin el magnífico libro que me regaló Esteban. Un abrazo a todos vosotros :)

18.10.09

hpodder, descargando podcasts

Enviado a General, Podcast, Internet, Linux, Informática a las 9:25 de Javier Romero

Aunque en mi lector de feeds tengo sindicados unos pocos podcasts, siempre he ido a las páginas de los programas para descargarme manualmente los ficheros de audio. Desde luego que es engorroso, pero he probado muchas aplicaciones para intertar bajarme los audios sin que ninguna me gustara especialmente … hasta ahora.

Los podcasts los escucho en el trabajo con el ordenador que tengo y usando unos auriculares. Esto lo digo porque no suelo escucharlos ni en un reproductor de mp3, ni en el ordenador de casa, así que me acostumbré a descargarlos desde el trabajo sin usar ningún software especial para ello (entre otras cosas porque la política de seguridad me impide instalar programas). El caso es que en casa intenté usar programas que me descargaran los podcasts pero sin tener intención de escucharlos en el momento. Esto me hizo tener algunos problemas a la hora de encontrar los ficheros, o de moverlos (puesto que algún programa volvía a descargarlos) … En fin, que abandoné el tema de las aplicaciones y continúe descargando manualmente. Este hecho hizo que en cierta manera escuchara solamente los pocos que mi limitada memoria me recuerda de vez en cuando.

Ahora me gustaría abrir un poco más los oídos a nuevos podcasts -voy a Murcia sin conocer a muchos de los que seguro pasarán por allí; la ventaja que tengo es que tampoco me conocerán a mí, algo bueno debía tener hacer un podcast para una minoría ;) - pero me estresa ir de aquí para allá y olvidar si he pasado anteriormente por esa página, así que volví a caer en las probaturas y abrí el Rhythmbox en mi modesto ordenador-servidor para darme cuenta de lo poco que cuesta fagocitar ciclos y memoria

Después de todo, lo único que deseaba era descargar los ficheros de audio para poder llevármelos a otra parte, sin escucharlos en ese momento; y, además, sin necesidad de tener un interfaz gráfico que consuma recursos (ese planteamiento para mí lógico hace que me llamen retrogeek en mi flickr y cosas así). Buscando por las redes, descubrí que lo que necesitaba era un podcatcher, y que tenía uno muy bueno en los repositorios de Ubuntu, así que me instalé el hpodder y reconozco que me ha gustado mucho. Nada, lo instalamos con un sudo apt-get (o el sinaptic, como queráis), y a jugar. Al instalarlo, pregunta en qué directorio va a descargar los episodios y si quieres que se descargue algunos de ejemplo.
Internamente, el hpodder usa dos tablas en una base de datos SQLite, una para mantener la información de los podcasts (id, título y rss, básicamente), y otra para almacenar la información de los episodios. Es importante saber que cada podcast va a tener un id asociado, ya que lo vamos a usar para todos los comandos. Para poder ver una lista de podcasts, usamos el comando:

hpodder lscasts

Que nos saca una lista de podcasts (id y nombre). Si además queremos mostrar la url, podemos usar el atributo -l.

Si queremos ver los episodios de todos los podcasts, usamos:

hpodder lseps

Si sólo deseamos ver un podcast en concreto, podemos indicar su id:

hpodder lseps 13

Se puede especificar una lista de podcasts separando sus id por espacios. Esto sirve para todos los comandos.

Para empezar, voy a añadir un podcast nuevo, diferente, moderno y que se actualiza todas las semanas. Para ello, copio su dirección de rss y uso el comando add:

hpodder add http://feeds.feedburner.com/cinefilopodcast

En el momento en que le dé al intro, me aparece el nombre del podcast y su id asociado. Ojo, lo he añadido a la base de datos, pero aún no he leído su feed. Para ello debo actualizar:

hpodder update

Por supuesto, con este comando actualizaría todos los podcasts que tengo. Si sé que he actualizado el resto, podría actualizar sólo éste usando su id:

hpodder update 13

Un detalle que no he comentado del comando lscasts es que aparecen el número de episodios que están pendientes de descargar y el número total. Imaginaos que ahora hago un listado y veo que hay 30 episodios en total de Diario a Borbo, pero sólo me quedan por escuchar los tres programas más recientes. Afortunadamente, tengo una opción para indicar que quiero obviar el resto:

hpodder catchup -n 3 13

Con el parámetro -n le indico cuántos episodios quiero dejar para descargar (de los más recientes) dejando el resto como descargados y, en este caso, sólo lo quiero hacer para el podcast con id 13. Si no pusiera el id, haría la marca en todos los podcasts.

Ahora sólo falta descargar, así que puedo usar el comando download para bajar los episodios del podcast 13

hpodder download 13

Vale, lo he explicado un poco engorroso. Hasta ahora, he dicho que usemos el comando update para actualizar los feeds y luego el comando download para descargar los episodios. Hay un comando que hace las dos cosas:

hpodder fetch

Así me actualizaría y descargaría todos los podcasts. Para simplificar más, si no usamos comandos, por defecto se llama a este último:

hpodder

Y ya está. Realmente, su uso general va a ser añadir unos cuantos podcasts con add y llamar a hpodder. Pero hay más instrucciones que te permiten flexibilizar y potenciar su funcionamiento:

Con los comandos enable y disable puedes desactivar un podcast y activarlo cuando quieras. Si por ejemplo hay un podcast que no te convence pero tampoco quieres borrarlo, lo desactivas de manera que no se actualiza ni se descarga. Si quieres volver a él algún día, sólo debes activarlo.

Con settitle puedes cambiar el título de un podcast. Esto viene muy bien si el título no está especificado en el feed o si tienes algún problema con algún carácter extraño.

Un comando que me gusta es setstatus, que me permite cambiar el estado de los episodios entre los posibles: pendiente, descargado, error, obviado. Es muy útil para poder ignorar errores, descargar de nuevo episodios…

Además, hpodder crea un fichero de configuración en ~/.hpodder/hpodder.conf donde puedes cambiar parámetros por defecto, globales y específicos para un podcast. Las secciones se marcan con las líneas [DEFAULT] [general] y [(cast_id)]. Por ejemplo:

[DEFAULT]

[general]

[13]

En mi caso, DEFAULT tiene el directorio donde debe descargar los podcasts; en general, el número de podcast a descargar como máximo (maxthreads=3), y para algunos podcasts el directorio donde deben descargar los audios. Si queréis investigar la configuración es mejor que os leáis la página man, que está muy completa (o verla aquí).

Y con esto ya está. Aunque dicho así parezca muy lioso, es bastante sencillo y potente la descarga de podcasts de esta manera, sin usar excesivos recursos y con una sensación real de potencia y control en el proceso. Por supuesto, se pueden hacer algunos añadidos con herramientas del sistema para usarlo aún más eficientemente (añadirlo al cron para que actualice cada cierto tiempo, pasarle una lista de feeds o que, incluso, los recoja de algún directorio de podcasts), pero esto sobrepasa lo que os quería comentar sobre la utilidad.

07.10.09

El podcasting - parte V

Enviado a Opinión, Podcast a las 17:55 de Javier Romero

El primer podcaster que conocí personalmente fue a Francisco Portero, alias Ser Binario antes de ser Pinpodcast. Quizás por ello le tengo un cariño especial. Quedamos una tarde que él pasó por Alicante y nos acercamos a un bar que fue mi perdición, ya que es bastante pijas y una caña y unas olivitas me costaron 1000 pelas (quizás ahora no se ve como tanto, pero os aseguro que ni Paco ni yo lo olvidamos, y es causa de chanza entre nosotros vía Twitter). Un poco antes, Cinefilo me había comentado algo de que alguien quería comenzar un podcast con un cierto nombre irreverente y le había pedido ayuda. Me equivoqué de sustantivo, como veréis.

El caso es que en noviembre de 2005 se produjo una cierta quedada para ver el SIMO en Madrid y conocernos mejor. Mi idea es haber ido, pero no lo hice, y como ya con algunos había comentado las ganas que tenía, lógicamente se dedicaron a picarme. Fue así como Jerónimo Palacios, Paco Portero y Emilio, un amigo suyo del que aún estamos esperando su podcast (creo que no llegó a sacarlo), decidieron grabar un podcast en la carretera, y lo llamaron Podcast on the road, que sepamos el primero que se hizo por estos lares. Os dejo en el enlace y, si lo escucháis (aquí está el enlace, leed los comentarios), comprobaréis el buen rollito que había entre nosotros y mi gran cagada. Ahí comenzó la leyenda de Cabronazos. Sinceramente, os recomiendo que lo escuchéis, no lo digo por interés; es que salió muy divertido y sincero.

Lo mejor es que un día después, el 19 de noviembre, Cinefilo, Jero, Paco y yo recibimos un correo … digamos con cierto aire amenazante … divertido … visionario incluso … Mejor os lo copio y pego para que saquéis vuestrar propias conclusiones:

Muy señores míos,

Les remito la presente con el único objeto de aclarar el que considero
un malentendido ocurrido durante la grabación (y posterior difusión)
del primer podcast “on the road”.

En dicho podcast, y en repetidas ocasiones, se menciona al podcast
“cabronazos.org”. Entiendo la tremenda espectativa que suscita el que
un servidor vaya a sacar en breve un podcast que revolucionará este
medio y que ustedes, a la vista de la tremenda competencia que se les
viene encima, intenten de cualquier manera desviar la atención de los
miles de futuros oyentes que va a tener.

No obstante, tengo que manifestar mi cabreo por utilizar, tanto en el
origen de la noticia como en su difusión, información
malintencionadamente falsa. Estoy cabreado porque ustedes se
refirieron a mi podcast como “Cabronazos.org” y no por su verdadero
nombre que no es otro que el de CABREADOS.ORG (nombre nunca más
justificado que ahora).

Por lo anteriormente expuesto, les pido que, en atención al derecho de
réplica al que, como todo el mundo, debo tener acceso, se rectifique
en sus respectivos podcast esa información errónea. Sería suficiente
con que mencionen mi podcast por su verdadero nombre al mismo tiempo
que realicen un extenso reportaje (de no menos de 30 minutos)
relatando la gran calidad del mismo así como la profesionalidad y buen
hacer de su responsable (el que esto remite).

Esperando ser atendido en su súplica, se despide,

Rafa Osuna (el que espera, en breve, quitarle el puesto de podcaster
abuelete a fjromero).

(Hay que ver qué campaña de márketing me he montado para una mierda de
podcast que voy a grabar) 

Y lo hicimos, vaya si lo hicimos. Primero comentamos el correo por Skype (¿se habrá mosqueado? ¿irá en serio? Obviamente, ahora nos da risa recordarlo) y luego hicimos la correspondiente rectificación en cada uno de nuestros podcasts. Rafa, eres muy bueno, y lo sabes, pero también sabes que tuviste por aquel entonces la mejor campaña publicitaria que ninguno imaginamos ;-)

Hubo una foto (ver enlace) más o menos oficial donde vimos las caras por primera vez de varios podcasters (Rafa Martínez, qué grande, qué lecciones magistrales sobre micrófonos nos regaló en la lista de correo). En el album (ver enlace) podréis ver al grupito de Jero, Dani, Paco y Jose que se conectaron vía Skype con Emerson, aunque no recuerdo si fue para Vidatech o para Ablando, podcast este último del que hablaré más adelante.

Y con esto termino el repaso de 2005. Para el 2006 voy a ir más a saltos; quiero decir, hablaré de temas sueltos, de podcasts y podcasters que recuerdo y con los que tengo una relación especial, pero sin respetar una línea de tiempo real. El 2006 fue un año bonito, pero también muy complicado, con tensiones entre grupos y, otra vez, grandes proyectos; seguiremos hablando de podcasting. Eso sí, recuerdo lo que siempre digo: esta historia es mía, y es muy objetiva, no pretendo hacer una historia exhaustiva y sólo voy a hablar de lo que viví y de lo que recuerdo.

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